Cada vez se demandan más mayordomos. Pero ya no se requieren personas que, simplemente, sepan limpiar muy bien la plata o sean pulcros servidores, como con los mayordomos tradicionales. Hoy, además de esas cualidades, deben tener disponibilidad absoluta para viajar, ser capaces de atender a personas de distintas nacionalidades, organizar viviendas y gestionar las agendas de las grandes fortunas. También se les exige cierta experiencia, y conocimientos sobre seguridad y protocolo internacional.
Debido a la escasez de profesionales con toda esta cualificación, están muy cotizados. Son demandados fundamentalmente por multimillonarios y hoteles de gran lujo que ofrecen servicios de mayordomía.

