Atrás quedaron ya los tiempos en los que funcionaba el esquema estudios-currículo-trabajo estable… y a pensar en la jubilación. Hoy en día las necesidades del mercado y de las empresas son otras. La velocidad del desarrollo tecnológico requiere de los trabajadores una actitud de continuo aprendiz: ya nunca se sabe todo lo que se necesita saber.
Las compañías, y sus jefes y empleados, deben ser conscientes de esto. Hay que detectar necesidades y áreas de mejora, y cursar y mantener una formación útil y práctica, con un enfoque capaz de adaptarse a cada persona con sus motivaciones y maneras de desarrollar conocimientos y ampliar sus capacidades.

