Los grandes cambios tecnológicos, la globalización y las nuevas formas de relación laboral, como la economía de plataformas, explican una generalización de la precariedad de las condiciones de muchos trabajadores. De hecho, con la aparición de estas nuevas formas de trabajo, se ha mercantilizado la relación entre las empresas y sus empleados, provocando la minimización de sus derechos laborales. La Universidad de Manchester se hace eco de esta situación y en un estudio alerta del peligro que supone que las empresas se sientan libres para crear trabajo precario mientras el Estado asume la carga de la protección de los trabajadores.
¿Qué medidas podrán tomar los países para paliar esa brecha entre el empleo convencional y el no convencional? Subidas del salario mínimo, protección social especial para los trabajadores más vulnerables… Las posibilidades de respuesta son múltiples ante este panorama de futuro incierto.

