Si algo es innegable, es que el mercado laboral español evidencia una cierta recuperación desde 2013, ese fatídico curso en el que nuestra economía tocó fondo. En febrero de aquel año, hasta 5.040.222 personas estaban registradas en las Oficinas de Empleo, un millón más que enero de 2016. Y se registraban mensualmente decenas de miles de contratos menos de los que llegan ahora a las ventanillas oficiales. Pero más allá de las cifras, los ecos en la calle resuenan cargados de pesimismo. Se encuentra más empleo que antes, sí. Pero es un empleo precario, manchado por la carencia de estabilidad, por la escasez de la jornada y por un salario menor. Y esta impresión a pie de calle no es, ni mucho menos, un dato subjetivo. Los datos del Gobierno también muestran que, pese a la recuperación del mercado laboral, la precariedad no ha dejado de aumentar, sin freno, en toda la crisis.
Leer más…
empleo, formación y orientación laboral