
Es un hecho que las compañías valoran cada vez más las llamadas competencias blandas, y se ha observado que los videojuegos sirven para medir habilidades cognitivas, funcionales y emocionales tales como memoria visual, razonamiento lógico, creatividad, pensamiento crítico, liderazgo, gestión de recursos, fijación de metas o tolerancia al estrés.
A favor de este novedoso método de selección y evaluación, se argumenta que el empleado responde con más sinceridad jugando que respondiendo a las preguntas que una empresa le formula; en su contra, se objeta que esa transferencia del mundo virtual a una situación real no es tan evidente.
Ir a la noticia
