La robotización y automatización de las tareas también ha llegado al mundo de la salud. El robot-enfermera ya existe: Toma los datos de peso, presión arterial y pulsioximetría en tiempo récord, los añade a la historia clínica del paciente y lanza una serie de alarmas en caso de urgencia. Sin embargo, aunque esto puede ser de gran ayuda, no es suficiente para sustituir a un humano en el ejercicio de la profesión.
Los profesionales de la enfermería aportan calor humano al paciente, estando a su lado en los momentos en que más lo va a necesitar. Son los responsables directos de su salud, ayudándole a nacer, vivir y morir. Realizan su trabajo teniendo en cuenta a la persona desde sus aspectos biológico, psicológico, emocional y social. Y esto, hoy por hoy, no lo puede hacer un robot.

