En los próximos 10 años se jubilarán 5,31 millones de personas, mientras que solo 1,82 millones de jóvenes se incorporarán al mercado laboral español, según un reciente informe de la Fundación Adecco.
Esto generará una brecha laboral que podría poner en riesgo el sistema de pensiones y la sostenibilidad económica. El envejecimiento de la población activa plantea el problema de su relevo generacional, jugando la inmigración un papel clave en la sostenibilidad del trabajo.
Se estima que llegarán 4,59 millones de migrantes entre 2026 y 2035, de los que solamente 2,5 millones se integrarían activamente en el empleo, por lo que todavía sería necesario un millón de personas más para cubrir la brecha laboral, ya que se necesitarán 3,5 millones de trabajadores. Además, hay que considerar el desajuste entre las altas cualificaciones de muchas de las personas que se van a jubilar y la de los inmigrantes que llegan a España.
Los factores estructurales a tener en cuenta ante esta situación son la esperanza de vida alta (84 años) y la baja natalidad (318.000 nacimientos en 2024), que agravan el problema, y que más de 2 millones de trabajadores actuales tienen más de 60 años, lo que representa más del 10 % de la fuerza laboral.
Las actividades más afectadas según se recoge en el Informe del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) serían la agricultura, la ganadería, la sanidad, la Administración Pública; e industrias como la textil y de confección, los servicios de jardinería y a edificios, así como las actividades inmobiliarias.
Por el contrario, las menos afectadas serían las telecomunicaciones, la minería, la extracción de petróleo y gas, la investigación y desarrollo, los servicios financieros, la programación informática y el transporte aéreo.