Las entrevistas de trabajo han cambiado radicalmente con la llegada de las nuevas tecnologías, dejando de lado el contacto humano como factor determinante en la selección de personal, tal como ocurre en las entrevistas de trabajo asíncronas.
Las entrevistas asíncronas son aquellas en las que el candidato graba en vídeo, con una cámara o con su móvil, sus respuestas a preguntas predefinidas, sin interacción en tiempo real con un entrevistador; posteriormente, la empresa revisa los vídeos cuando le interesa, e incluso a veces los analizan algoritmos.
Este tipo de entrevistas son utilizadas por las compañías para ahorrar tiempo y evaluar más candidatos en un tiempo mucho menor. Las plataformas como Toggl Hire defienden que esta metodología hace el proceso más eficiente y justo considerándola una alternativa viable, más eficiente y escalable.
Los problemas y críticas planteadas son:
-. Deshumanización: Ya no hay conversación, solo tareas mecánicas.
-. Algoritmos sesgados: Algunos estudios muestran que la inteligencia artificial puede discriminar por acento, discapacidad o expresiones faciales.
-. Barreras tecnológicas: No todos los candidatos tienen buena cámara, conexión o espacio adecuado.
-. Impacto emocional: Muchos candidatos sienten frustración, agotamiento o depresión por repetir grabaciones y no recibir retroalimentación.
-. Falta de espontaneidad: Favorece a personas extrovertidas o con experiencia en vídeo.
El resultado indica que aunque estas entrevistas agilizan el proceso para las empresas, para los candidatos se vuelven impersonales, generan desigualdad y aumentan la sensación de “hablarle a una máquina”.

