Los autónomos y ‘freelance’ no quieren ser robots

Las empresas que recurren a los empleados con nuevos modelos de trabajo flexible se enfrentan a las demandas de éstos, que no se consideran ni empleados tradicionales ni autónomos independientes.
Compañías como Uber o Handybook atraen a los consumidores y a los inversores porque sus aplicaciones móviles son como un mando a distancia para llamar a un conductor o a una señora de la limpieza. Sus fundadores aseguran que sus profesionales son micro-emprendedores que están a la vanguardia de un nuevo futuro flexible en materia laboral en el que la gente sólo hará los trabajos que quiera y cuando quiera.
Pero varias demandas judiciales, protestas y foros organizados por y para estos profesionales indican que muchos de ellos no están tan entusiasmados con el nuevo modelo laboral. Trabajadores y extrabajadores de Uber, Mechanical Turk (propiedad de Amazon, que se dedica a labores informáticas) y Handybook señalan que las plataformas de trabajo bajo demanda les dan poco control sobre las condiciones laborales, y les obligan a correr riesgos personales y financieros sin los beneficios o las ventajas que esperaban.
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