España aún no está preparada para asumir los cambios integrales que se están produciendo en el mercado laboral, y sus empresas, a diferencia de otros países como Francia o Reino Unido, aún no han normalizado la contratación de profesionales independientes o freelance.
Frente al empleado tradicional, que aporta a la empresa estructura, valores y compromiso, los freelance se caracterizan por la flexibilidad y la especialización. Sin embargo, algunas compañías muestran reticencias a su incorporación, pues hay que afrontar algunos cambios importantes en la metodología de la empresa para asegurar que la experiencia resulte satisfactoria.