El grado de matemáticas ha pasado de ser una carrera minoritaria a convertirse en una de las titulaciones más relevantes y de moda. Muy demandada en el mercado laboral, sin apenas paro entre sus alumnos, ya que muchos tienen trabajo incluso antes de finalizar los estudios, sin haber realizado el proyecto de fin de carrera.
El creciente ambiente competitivo de esta carrera ha ido en paralelo al descenso de féminas en la misma. En general, desde el curso 1985-1986 hasta el 2003-2004, según datos del Ministerio de Universidades, se realizaron más inscripciones de mujeres que de hombres. A partir ahí, paulatinamente, estas han ido disminuyendo a lo largo de los años. Este grado comenzó a resurgir a partir de la década de 2010, en que que ya había más estudiantes del género masculino que del femenino.
¿A qué se debió este cambio? Está relacionado con las oportunidades laborales, ya que antes las salidas laborales se daban exclusivamente en el ámbito de la docencia. Con el paso del tiempo esta situación ha ido evolucionando, abriéndose el abanico de oportunidades en el mercado de trabajo, dejando de ser la única salida laboral, derivando a otras profesiones más tecnológicas. Cuando la carrera de matemáticas tuvo un enfoque laboral diferente, dejó de ser atractiva para las estudiantes. Es una cuestión cultural y biológica, más que de formación.
Las empresas del sector tecnológico siguen mostrado un gran interés por el grado de matemáticas, por ello, cada vez menos alumnos y alumnas se dedican a la docencia, llegando a un número residual los que terminan en este último sector.
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