¿Existe el techo de cristal?

Según se sube en la jerarquía de mando, los entornos se masculinizan, hay menos representación femenina, es lo que se conoce como “Techo de Cristal”. Es la dificultad que tienen las mujeres de llegar a ser directivas, no por la falta de formación, sino por la presión social, la falta de referentes y el síndrome de la impostora.

Isabel Perea, socia de Auditoría y líder de la Comisión de Equidad, Diversidad e Inclusión de Grant Thornton España. Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales, posgrado en Contabilidad de Gestión. Asesora experta en liderazgo; mentora de otras mujeres en el programa Lidera de Barcelona Activa; se ha formado en Harvard Business School. Comenta que ella también sufre el “síndrome de la impostora”.

Existen otros referentes como Rosa Santero, profesora e investigadora de la Universidad Rey Juan Carlos, y Maribel Martínez fundadora de Abay Analistas. Utilizan como índice “la sobre cualificación” (habilidades y educación superiores a las requeridas para el empleo que desempeñan) para medir los trabajos que ocupan las mujeres en el mercado laboral. La presión social, los ambientes poco favorables para la integración de la mujer y el síndrome de la impostora son barreras de acceso a los puestos directivos.

Si analizamos la representación femenina por sectores, existe mayor porcentaje de directivas en educación o servicios, sin embargo, es más baja en industria, energía o construcción. Si en el futuro las jóvenes no se interesan por la ciencia, la tecnología y las matemáticas, lo más probable que haya un retroceso en los logros conseguidos. Un ejemplo de ello es el sector energético donde la transición generacional  es un buen ejemplo de la brecha de participación.

Para que las mujeres sean visibles en los puestos de dirección es necesario que realicen más esfuerzo,  Y más formación apunta Asunción Puig directora de los programas Partners en Esade Executive Educationa aclara: “No se les exige más formación, pero sí una demostración constante de su valía, a menudo basada en su preparación académica”.

A veces a las directivas sus propias empresas las incentivan a realizar formaciones que les ayuden a crecer en sus capacidades, manifiesta Puig, del Programa Ejecutivo para Mujeres en la Alta Dirección (impulsado por la CEOE, con Esade como colaborador académico), como la necesidad de empoderamiento y networking. Isabel Perea incide que son necesarias las cuotas de género como medio transitorio y necesario para llegar a una situación de equilibrio y de igualdad.

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