El sector de la construcción en España presenta un grave problema de falta mano de obra cualificada. Desde la crisis de 2008 se ha producido un cambio de mentalidad muy negativo hacia este sector entre las nuevas generaciones, a lo que se ha unido una crisis demográfica.
Según la encuesta Desajustes de la oferta y la demanda realizada por el Observatorio de las ocupaciones del SEPE, entre las 20 con mayores desajustes figuran 7 pertenecientes a este sector, especialmente albañiles, electricistas de la construcción y fontaneros. Los expertos opinan que estos desajustes se producen, en primer lugar, por la falta de candidatos, señalando en segundo lugar, la falta de competencias técnico-profesionales.
Es imprescindible fomentar la formación más especializada, cuyas matriculaciones se están reduciendo, mientras que, además, el sector padece un sesgo de género, ya que las mujeres únicamente representan un 11 %. Se deben impulsar los certificados profesionales, para facilitar el aporte continuo y estable de nuevos profesionales, así como la actualización de los planes de estudio, ya que se necesita más formación en nuevas tecnologías, eficiencia energética y digitalización.
Para hacer más atractivo el sector, es necesario actuar en las causas de la accidentabilidad, mejorar las condiciones tanto económicas como sociales y crear carreras profesionales a largo plazo.
En 2023, el Gobierno incluyó por primera vez varias labores técnicas del sector de la construcción en el catálogo de ocupaciones de difícil cobertura facilitando a las empresas la contratación de profesionales extranjeros.