España, según la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), necesita hacer más para que las personas mayores y los inmigrantes trabajen, si quiere que su economía siga creciendo. Esto se debe a que la población está envejeciendo y habrá menos jóvenes trabajando en el futuro.
En su informe OECD Employment Outlook 2025, la organización internacional alerta sobre el impacto del envejecimiento poblacional en países como España, donde la esperanza de vida alcanza los 84 años y la proporción de personas mayores crece rápidamente, amenazando con reducir la fuerza laboral disponible y aumentar el gasto público en pensiones y sanidad.
Para contrarrestar estos efectos propone medidas concretas, como reincorporar al mercado laboral a unas 250.000 personas de entre 60 y 70 años, que actualmente están desempleadas, así como reducir drásticamente las jubilaciones anticipadas. Según los cálculos del organismo, esta estrategia podría aportar hasta 0,26 puntos porcentuales al PIB, compensando así la pérdida de mano de obra derivada del envejecimiento.
Además, la OCDE subraya la necesidad de aprovechar mejor el talento inmigrante. Aunque el informe no entra en detalles específicos por país, incluye a España entre las economías que podrían beneficiarse de una mayor inclusión laboral de los inmigrantes, tanto para cubrir vacantes como para aliviar la presión demográfica.
También advierte que, de no tomarse medidas, el gasto público podría aumentar en torno a tres puntos del PIB de aquí a 2060. Por ello, recomienda reformas fiscales profundas que permitan repartir mejor los costes del envejecimiento, evitando que recaigan exclusivamente sobre las generaciones más jóvenes. Entre las propuestas, destaca la necesidad de avanzar hacia un sistema impositivo más progresivo y menos dependiente de los ingresos del trabajo.
En definitiva, España debe actuar ya para movilizar todo su potencial humano y garantizar un crecimiento económico sostenible en el futuro.