En un mercado laboral cada vez más competitivo, pequeños detalles pueden decidir si un candidato avanza o queda fuera de un proceso de selección. En la entrevista cada pregunta ha de ser formulada en el momento adecuado.
En las primeras fases del proceso de selección es importante demostrar interés por la cultura de la empresa, el proyecto, las tareas a realizar, el puesto a ocupar y el valor que puedes aportar a la empresa.
El orientador laboral Francisco Fernández Yuste advierte que uno de los errores más comunes en una entrevista es preguntar demasiado pronto por el sueldo o las condiciones del puesto, promoción, beneficios o desarrollo personal. Aunque es normal interesarse por estos temas, mencionarlos antes de tiempo puede restar, dar una mala impresión, haciendo que el reclutador piense que la motivación principal es el dinero y no el trabajo en sí.
La recomendación es evitar negociar durante una entrevista inicial. En su lugar, se aconseja formular esas preguntas en el momento adecuado, que sería, cuando la empresa ya haya mostrado su intención de contratar al candidato. En esa fase, la persona pasa de ser un aspirante más a convertirse en la opción elegida, y ese es el momento correcto de plantear las preguntas sobre condiciones laborales.
En esencia, Fernández Yuste insiste en que el momento es lo que marca la diferencia: «primero demuestra tu valor y asegúrate de avanzar en el proceso». Después, cuando te elijan, es cuando puedes negociar.

