Los supermercados españoles afrontan importantes dificultades para cubrir puestos tradicionalmente esenciales como carnicero, pescadero o charcutero. José Vicente Moreno, vicepresidente de la cooperativa Unide y gestor de ocho supermercados situados en la zona norte de la Comunidad de Madrid describe una situación límite para su actividad diaria.
A pesar de publicar ofertas en numerosos portales de empleo y buscar candidatos incluso a través de redes sociales, no consiguen cubrir algunas vacantes. Ante la falta de candidatos, se ve obligado a recurrir a una empresa de cazatalentos, algo inusual para este tipo de puestos, aun incorporando personas enviadas por Cáritas o por la Escuela de Charcuteros de Mercamadrid.
Existe una escasez generalizada de profesionales cualificados para ocupar puestos vinculados al manejo directo de productos frescos.
El problema es más amplio y complicado, puesto que cada vez menos gente quiere dedicarse a estos oficios tradicionales, siendo problemática la falta de relevo generacional, las bajas prolongadas o las rotaciones de personal, convirtiéndose en un obstáculo estructural para el correcto funcionamiento de los supermercados.
El desinterés generalizado por estas profesiones ha generado un mercado laboral desequilibrado en el que la oferta de puestos supera con creces el número de candidatos cualificados. Ello obliga a las empresas a diversificar sus estrategias de captación, invertir más recursos en procesos de selección y, en algunos casos, incluso renunciar temporalmente a ofrecer ciertos servicios considerados esenciales.