Las habilidades blandas son las que marcan la diferencia en los procesos de selección. Son competencias personales y sociales que facilitan las relaciones humanas que permiten desenvolverse con éxito tanto en la vida laboral, como en la personal. Los reclutadores cada vez se fijan más en estas tres destrezas: trabajo en equipo, inteligencia emocional y comunicación efectiva.
Comunicación efectiva: Capacidad de expresar ideas de manera clara, concisa y concreta. Sin olvidar la escucha activa. La comunicación debe fomentar un buen ambiente, abierto, participativo y dialogante para todos los integrantes del departamento y de la compañía.
Trabajo en equipo: Habilidad fundamental para crear espacios de trabajo donde el equipo se sienta integrado, con la intención que todos colaboren y puedan aportar ideas de forma constructiva.
Inteligencia emocional: Permite conocer y comprender las emociones. Ayuda a conectar con otras personas y a forjar relaciones empáticas. Es útil para saber manejar el estrés, resolver conflictos de manera efectiva y mantener relaciones interpersonales saludables.
En la celebración de foros de empleo se realizan debates y mesas redondas sobre las tendencias dentro del contexto laboral. Las empresas y técnicos de selección manifiestan la importancia de las habilidades blandas, por ello resulta fundamental que los candidatos en las entrevistas muestren sus capacidades de comunicar de forma efectiva, que tengan la actitud trabajar en equipo y la resolución de conflictos.