Las empresas están entrando en una nueva era del trabajo impulsada por la inteligencia artificial (IA) y la automatización, lo que exige un cambio en la gestión de personas.
La integración de las nuevas tecnologías con el trabajo humano lleva a la creación y demanda de nuevos perfiles profesionales.
El tradicional director de recursos humanos (RRHH) está siendo sustituido por el director de productividad, un rol que integra personas, tecnología y procesos para maximizar eficiencia y resultados.
Este nuevo enfoque no elimina la función de RRHH, pero sí rediseña sus competencias, ya que pasa de administrar talento a medir productividad y diseñar flujos de trabajo inteligentes.
Entre las empresas que ya han dado el paso a la transformación tecnológica destacan, entre otras, la empresa farmacéutica Moderna, que fusionó RRHH y tecnología creando el puesto de Chief People and Digital Technology Officer; la compañía dedicada a servicios de atención y externalización Covisian y la fintech Bunq, liderando esta tendencia, automatizando procesos y liberando a empleados de tareas repetitivas, enfocándoles a otras de mayor valor.
Las organizaciones buscan resultados medibles, donde el reto es combinar lo humano y lo digital en un ecosistema eficiente.
El perfil del futuro de Chief Productivity Officer (CPO) requiere una combinación de competencias.
Sus principales habilidades son:
-. Pensamiento sistémico. Capacidad para ver la organización como un ecosistema donde personas, procesos y tecnología interactúan, junto con la habilidad para diseñar flujos de trabajo integrados y eficientes.
-. Liderazgo en transformación digital. Experiencia en implementar tecnologías disruptivas y la gestión del cambio cultural y organizativo.
-. Conocimientos en IA y Automatización. Comprender cómo aplicar la IA para optimizar procesos, mejorar la productividad, evaluar herramientas y plataformas para la automatización inteligente.
-. People Analytics y Data-Driven Management. Uso de datos para medir rendimiento, productividad y experiencia del empleado y capacidad para convertir métricas en decisiones estratégicas.
-. Diseño organizativo y experiencia del empleado. Crear estructuras flexibles que favorezcan la colaboración humano-digital y garantizar que la tecnología mejore la experiencia laboral.
-. Gestión del talento orientada a resultados. Más allá de contratar, saber desarrollar habilidades digitales en la plantilla, fomentar la formación continua y la adaptabilidad.