La Unión Europea cuenta con una importante base científica y tecnológica, pero sigue teniendo dificultades para transformar sus innovaciones en grandes empresas capaces de competir a nivel mundial. Aunque solo reúne algo más del 5% de la población mundial, concentra el 25% de los investigadores del planeta y produce un tercio de las publicaciones científicas. Además, el año pasado se crearon 27.000 nuevas empresas tecnológicas en Europa, una cifra récord superior a la de Estados Unidos.
Sin embargo, las instituciones europeas reconocen que muchas de estas innovaciones no logran crecer lo suficiente. Según la Comisión Europea, el principal problema es la fragmentación del mercado europeo. A pesar de existir un mercado único, las empresas siguen encontrando diferencias regulatorias, fiscales y administrativas, lo que dificulta su expansión.
La comisaria europea de Start-ups, Investigación e Innovación, Ekaterina Zaharieva, explicó que Europa no tiene un problema para crear tecnología, sino para llevarla al mercado y hacer que las empresas crezcan. Como consecuencia, muchas compañías buscan financiación fuera de Europa, especialmente en Estados Unidos, o incluso trasladan allí su sede.
Para hacer frente a esta situación, la Comisión Europea ha puesto en marcha varias iniciativas. Una de ellas es el Scale-up Fund, un fondo público-privado destinado a ayudar a las empresas que ya han superado la fase inicial y necesitan grandes inversiones para expandirse sin abandonar Europa. Los primeros fondos comenzarán a otorgarse a partir del otoño.
La segunda iniciativa es la Savings and Investments Union, un proyecto que pretende dirigir parte del ahorro de los ciudadanos europeos hacia empresas innovadoras. Según Bruselas, los hogares europeos mantienen alrededor de 10 billones de euros en cuentas bancarias con baja rentabilidad, un capital que podría contribuir al crecimiento tecnológico del continente.
Además, la Comisión trabaja en el llamado EU Inc o “régimen del 28”, una propuesta para crear un marco jurídico europeo común y opcional para las nuevas empresas. Este sistema permitiría crear una compañía de forma totalmente digital y mediante un único trámite, reduciendo costes y simplificando su expansión por toda la Unión Europea.
Bruselas espera aprobar esta medida antes de finalizar el año y que pueda entrar en funcionamiento entre finales de 2027 e inicios de 2028.
Pese a los desafíos, la Comisión Europea se muestra optimista y considera que las soluciones están identificadas. La institución defiende que la colaboración entre administraciones públicas y sector privado será clave para reforzar la competitividad tecnológica de Europa en los próximos años.