Según los resultados del Barómetro de la Formación Profesional, realizado por CaixaBank Dualiza, la Formación Profesional (FP) en España goza de una imagen positiva entre la población, ya que casi el 70% de los encuestados dice verla muy bien o bastante bien. Además, la FP está muy presente en la sociedad, puesto que casi la mitad de los ciudadanos tiene un familiar que la ha cursado y un tercio afirma haber estudiado en ella en algún momento.
Aun así, esta buena valoración convive con prejuicios que siguen muy arraigados, ya que persiste un estigma social que hace que algunos la vean como una opción para quien no puede hacer una carrera universitaria. Hay críticas sobre la calidad del sistema, las condiciones laborales a las que da acceso y la falta de plazas disponibles, pese a su alta demanda.
Los encuestados la consideran una vía eficaz para acceder al mercado laboral, con una preparación práctica y útil, y sin cerrar la puerta a estudios superiores. Además, se percibe como una solución ante la abundancia de titulados universitarios y la falta de técnicos profesionales que el mercado laboral actual necesita.
Se observan dos grandes carencias: en primer lugar, la falta de orientación, ya que más de la mitad de la población nunca ha recibido información específica sobre la FP, un problema que se repite en prácticamente todas las regiones del país; en segundo lugar, el desconocimiento de la FP Dual. Aunque casi la mitad de los ciudadanos no sabe bien en qué consiste, quienes la conocen valoran su carácter práctico y su conexión directa con el mundo laboral.
En general, la FP se aprecia por ser una formación accesible, con un enfoque práctico y útil para distintos perfiles: desde jóvenes recién salidos de la ESO hasta adultos que quieren reorientar su vida laboral. Aun así, el acceso real no siempre es fácil, especialmente para quienes viven en zonas rurales o alejadas de grandes ciudades, donde la oferta de centros es menor.
Por todo ello, entre las mejoras que la población considera más necesarias destacan la de aumentar el número de plazas públicas, reforzar los recursos e infraestructuras de los centros y ofrecer un abanico más amplio de especialidades.