La empresa Kmina, fundada por Ignacio Mañero y Alejandro Vañó, ha revolucionado el sector de los productos ortopédicos gracias a su apuesta por el diseño, la innovación y la comodidad para personas con discapacidad.
Todo comenzó cuando Mañero patentó unas muletas más ergonómicas como proyecto universitario.
Tras recibir inversión inicial, incluida la del médico Jaime Usabiaga (jefe del servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Universitario de Donostia) y pasar por la aceleradora Lanzadera, la empresa se trasladó a Valencia, donde ha experimentado un fuerte crecimiento.
Hoy cuentan con una fábrica de 15.000 m², más de 200 productos (20 patentados) y presencia en más de 20 países, además de una base logística en EE. UU.
Kmina fabrica desde bastones y muletas mejoradas hasta soluciones para baños y otros apoyos que facilitan la movilidad.
Su proyecto más reciente es una silla de ruedas con diseño renovado, que combina estética y funcionalidad y ha recibido un prestigioso premio Red Dot Award en 2025. También trabajan en nuevos modelos eléctricos.
La empresa facturó 25 millones de euros en 2024 y 2025, con un 70% de ventas internacionales y una plantilla de unas 50 personas.